Archive for the 'pesadillas' Category

Aún así, me levanto…

Y pensar que fingí creer en todas tus mentiras,

ignorar y entorpecer con mis emociones a la razón,

para que no me abofeteara a la cara y me despertara

de tan hermosa y sublime pesadilla…

Y pensar que fui tuya cuando tú nunca fuiste mío,

consagrando dentro de mi corazón

los cachitos de ti que quisiste compartir conmigo…

Y pensar que ya te perdonaba la más grande ofensa de todas,

aquella que sólo tú y yo sabemos cuánto daño me hizo…

Y pensar que besé con sangre el suelo que me vio caer,

y mis alas rotas, no por el impacto,

sino por tu maltrato, ya no volarán más.

Pero aún con el corazón y el orgullo lastimados,

me levanto, porque no hay más grande bellaquería

que la de envenenarme de traición con tu gélido abrazo…


Anuncios

La locura se tragó lo poco que quedaba de mí…

Se desquicia la mente de una manera tan sencilla, que cuando menos te das cuenta, ya te has ido por completo. Cruzar de un lado para otro implica renunciar a todo aquello que te detenía en este mundo, en el mundo de la “cordura”, renunciar a sueños y superficialidades, al afecto y al amor, y todo para dar paso a la eterna oscuridad de un sentimiento más gélido que la nieve de las montañas más altas, y más doloroso y largo que la agonía misma. Yo personalmente comprobé que los desgarradores gritos aullados con tanta intensidad, como el dolor que provoca el veneno corriendo por tu sangre, la ira que desquicia tus sentidos, el ejemplo de la locura en su más pura forma, logra un efecto en tu mente de doble eco, un sentir tan real y tan intimidante que te permite percibir como desorbita todas aquellas personalidades que te hacen uno solo, una sola entidad, un sólo ser, tú; las separa y las junta una y otra vez, como siluetas mal dibujadas de ti moviéndose de un lado a otro sin poder encontrar la nitidez de la razón.

Lloré, sí, lloré, la rabia y la impotencia me impedían ponerme de pie, sentada sobre el suelo, gritando de dolor y desesperación, no escuchaba nada, no veía nada, sólo la sensación de escapar de mi cuerpo y de mi mente con el temor de no poder regresar jamás. La mano desesperada de alguien me tomó por el brazo, agitándome fuertemente y llamándome por mi nombre…

Zumbido, lágrimas, eco, desorientación y agotamiento…

Tumbada en el suelo me quedé, tratando de recuperar la respiración, me costaba mucho trabajo inhalar, casi no lo lograba; después de un súbito mareo, el espacio-tiempo regresó a mí, recordando lo ocurrido, el llanto también volvió, pero ahora, con las aguas más calmas después de aquel desolador y violento espectáculo, me quedo allí, sola, empapada en lágrimas y pensando que tal vez, pero sólo tal vez, alguien menos enfermo que yo, pueda ayudarme, o terminar por desquiciarme…

La cuenca de “never return”

Caminaba por la calle un día como cualquier otro, sólo escuchaba mis propios pasos, el crujir de las hojas regadas por el suelo, cuando de repente, lo vi, una cuenca de agua, de difícil descripción, era verde, talvez negra, densa y putrefacta.

Nunca antes había visto algo parecido, a pesar de pasar diario por esa calle. Decidí explorar, a pesar del miedo instantáneo que me produjo.

Me acerqué muy despacio, y muy silenciosamente, podía escuchar mi respiración, y aún más los latidos de mi corazón pues eran tan fuertes que temí delatar mi presencia.

Me incliné, y a gatas decidí aproximarme cada vez más despacio y quizás hasta temblando, finalmente llegué a la orilla de la cuenca, me asomé tímidamente; al principio no pude ver nada, ni siquiera mi reflejo o sombra, cuando de pronto un rostro masculino, casi familiar, emergió y se aproximó al mío, me quedé petrificada, cuando, pronunció mi nombre muy quedito, pero muy claro.

Me quedé allí viéndolo, inmóvil, con los ojos muy abiertos, mi respiración se entrecortó; me pidió entonces que me acercara más , no quería, mi sentido de alerta me gritaba que saliera corriendo de allí, pero no quise escuchar, la curiosidad me había invadido…

Acerqué mi rostro, empinándome más hacia la cuenca, hacia él; sonrió, salió un poco más y me besó. No puedo detallar su beso, pero ha sido el beso más estremecedor, escalofriante y dulce a la vez, era el beso de un ángel.

Me confesó que me había estado observando ya desde hacía tiempo y que estaba profundamente enamorado de mí. Su mano recorría mi rostro mientras me invitaba a entrar en la cuenca, en su mundo. Decía que era maravilloso estar ahí; adentro el tiempo se detiene, la vida no tiene fin y el amor es para siempre. Nunca te faltará nada, me susurraba al oído, ven conmigo y verás.

Ya no era dueña de mis acciones, me tomó de la mano y me arrastró dentro de la pestilente cuenca, yo sólo me deje llevar, la sensación de paz, tranquilidad y ternura que me infundía su mano tomando la mía, me provocaba olvidar mi vida en la tierra, mis seres queridos y el hedor de la cuenca.

 

trapped_by_ale07.jpg

Mientras mi cuerpo se hundía, decidí abrir los ojos, sólo para descubrir que aquél misterioso personaje no era humano. Su rostro era juvenil, su dorso era perfecto, pero en vez de piernas tenía una larga cola, viscosa y desagradable, fue cuando comprendí que en vez de ángel, se mostraba ante mí un demonio abisal.

 

trapped_2.jpg

Me asusté, pero me tomó entre sus brazos y me dijo que no debía temerle, simplemente amarle.

Su abrazo no era confortante, más bien sofocante, ya no sentía la dulzura por la cual había renunciado a todo por él, mi familia, mi vida, mi ser, mi libertad…

Me di cuenta ya muy tarde que había viajado a otro mundo, lejos de todo lo que conocía, sin boleto de regreso.

Era imposible escapar, el boquete por el cual había entrado, era el único por el cual podía salir, mas el agua de la superficie era tan densa y viscosa que no se podía pasar por allí. Lloré, lloré mucho, hasta que mis lágrimas ya no salieron más.

 

Al desaparecer de mi mundo, mi madre y mi hermana me buscaron hasta hallarme en esa putrefacta cuenca, hicieron todo lo posible para sacarme de allí, pero él nunca se los permitió. Después de agotar todas sus energías en intentar rescatarme, ya sólo se conformaron con irme a visitar, no podía escucharlas, y ellas tampoco me escuchaban, sólo intercambiábamos miradas, miradas de infinita amargura.

Antes de irse, empatizaban mi dolor con lágrimas, siempre me quedaba con una sensación de absoluta soledad.

Él venía entonces hacía mi y me trataba de reconfortar con sus hipócritas palabras y con sus sucias mentiras; su sola presencia me producía el más nauseabundo sentimiento de asco.

 

inner_demon.jpg

Me desesperé tantas veces al principio, una sensación de frustración y agonía, de odio y rencor. Todas las noches despertaba tratando de gritar tras una horrible pesadilla, y ahí estaba él, su rostro de ángel y su corazón de monstruo. Su “amor” siempre fue de necesidad, de obsesión, de cobardía, de coerción y sufrimiento.

Mi madre y mi hermana me visitaban diario, pero después empezaron a ir más esporádicamente, De repente mi madre dejó de ir. Mi hermana iba cuando podía, y siempre sollozando se despedía. Se estaba haciendo vieja, su carne arrugada y marchita; sus ojos tristes de tanto esperar; su paso lento y pausado; su cabello gris, como las nubes en un día de lluvia; fue entonces, y sólo entonces cuando comprendí que nunca iba a salir de allí, ¡nunca más!, pensé, nunca más sería libre, nunca más volvería a ver los rayos del sol, nunca más iba a ser yo, nunca más…

Mi hermana finalmente dejó también de ir, aún no sé si ella me abandonó o yo la abandoné. A pesar del tiempo, mi piel era aún joven, descubrí que no envejecería jamás, no moriría jamás, que estaba condenada a morir viviendo, a permanecer allí eternamente… nunca me había sentido tan sola y tan desdichada.

Él sin embargo se aferraba a mí, respiraba por mí, su amor era enfermo y amargo; no podía sentir más que asco por él. El estar allí, en esa cuenca, junto a él no me causaba más que un terrible sentimiento de repulsión, de nauseas y desesperación.

Pasaba los días recordando a mi madre y a mi hermana, pues por más que me esforzaba, no podía formar ningún recuerdo, ninguna imagen, de aquél que una vez fue mi mundo, mi casa, mis seres queridos, mi hogar, mi luz, mi aire, mi libertad. Era muy difícil recordar cualquiera de esas cosas, y mucho menos cuando él me abrazada por largo rato; su hedor era insoportable, su cuerpo nauseabundo, su cola parecía la de una serpiente gigantesca y áspera.

Un día de pronto, sin que yo lo quisiera, sin que mis movimientos fueran voluntarios, me vi abrazándolo con dulzura; ese día descubrí que lo amaba…

 

trapped.jpg


Sobre la autora

Más educación, más cultura y menos armas…Mstislav Rostropóvich

“Qui scribit, bis legit”

"el que escribe, lee dos veces"
octubre 2017
L M X J V S D
« Oct    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Vivimos en una época en que cada uno exíge estar cada vez más solo, y simultáneamente no se soporta a si mismo…

Archivos

Blog Stats

  • 38,113 hits

Posts Más Vistos

Un blog sobre: LA EDUCACIÓN EN MÉXICO