Archive for the 'la vita' Category

Aún así, me levanto…

Y pensar que fingí creer en todas tus mentiras,

ignorar y entorpecer con mis emociones a la razón,

para que no me abofeteara a la cara y me despertara

de tan hermosa y sublime pesadilla…

Y pensar que fui tuya cuando tú nunca fuiste mío,

consagrando dentro de mi corazón

los cachitos de ti que quisiste compartir conmigo…

Y pensar que ya te perdonaba la más grande ofensa de todas,

aquella que sólo tú y yo sabemos cuánto daño me hizo…

Y pensar que besé con sangre el suelo que me vio caer,

y mis alas rotas, no por el impacto,

sino por tu maltrato, ya no volarán más.

Pero aún con el corazón y el orgullo lastimados,

me levanto, porque no hay más grande bellaquería

que la de envenenarme de traición con tu gélido abrazo…


Una lucha a muerte

Se miraron fijamente a los ojos y fue en ese instante en que ambos supieron que no había marcha atrás, había que enfrentarse y luchar por los ideales que cada quien perseguía, por las cosas que cada quien defendía, por los sentimientos y las emociones que cada uno amaba y respetaba, por todo aquello por lo que querían seguir viviendo y ahora estaban también dispuestos a morir.

Uno contra uno, nadie se iba a meter en esto. Yo mientras, sola y arrinconada, miraba con horror y tristeza lo que estaba a punto de ocurrir, mis piernas temblaban de miedo y nerviosismo, pero no podía hacer nada, no estaba en mis manos y además no estaba del lado de ninguno de los dos, ya que ellos tenían su propia e individual forma de ver las cosas y de sentirlas. Me era muy difícil hacerme a la idea de que mi destino, mis futuras acciones y decisiones las tomaría de acuerdo lo que decidiera hacer conmigo el que resultara triunfante de esta monstruosa contienda.

No podía discernir entre uno y otro, y éste fue creo mi más grande error, ya que la decisión final recaía sobre mí, pero no quise hacer nada al respecto, me sentía atrapada entre lo que sentía y lo que pensaba, y muy egoístamente, lo sé, dejé que se enfrentaran y resolvieran las cosas con violencia… no había nada más que hacer, ya todo estaba escrito, sólo tenía que esperar el final.

Una gota de sudor resbaló por la frente de uno, mientras el otro tomaba una postura amenazante. Siempre han sido enemigos, pero pocas veces podemos observar cómo se destazan el uno al otro, simplemente al final obedecemos al vencedor.

De repente empezaron los golpes, uno tras otro, los sonidos huecos y pesados de cada uno de ellos me hizo apartar la mirada súbitamente, lloré y supliqué que pararan, pero ya no me escuchaban… Sus fuerzas se igualaron, no se podía ver si uno perdía y el otro ganaba, sólo golpes, gritos de ira y desesperación. La sangre empezaba a correr por el suelo y a salpicar las paredes, de pronto uno de los dos comenzó a debilitarse, ya no podía más, estaba perdiendo todas sus fuerzas, poco a poco podía saber que estaba perdiendo no sólo la batalla, sino también la vida misma. El otro al darse cuenta, sacó sus últimas energías para tomarlo y estrellarlo de la manera más violenta contra el suelo… Sólo se escuchó como cuando algo se quiebra y por el ruido que hicieron todos los pedacitos al caer, supiste que ya no los podrías pegar jamás…


Ya no habría que decidir nada, ya estaba hecho. El vencedor, triunfante corrió a abrazarme y lo abracé. Y fue entonces, después de que mi cerebro le ganó a mi corazón en esta lucha a muerte cuando decidí por fin, decirte adiós.

Mi corazón no murió, pero ha quedado tan maltrecho que casi ni se le reconoce, aún siente mucho dolor y llora por aquél, y eso me hace sentir triste de vez en vez, pero ahora que mi cerebro ha tomado el mando puedo ser feliz… aunque por ahora sólo sea, también, de vez en vez.

No vale la pena sufrir ni llorar por nadie, aprende a enfrentar a tu corazón con tu cerebro y verás que no todo el tiempo el que siempre resultaba ganador, gana. Ni el que siempre resultaba perdedor, pierde.


Lhasa de Sela: Desdeñosa

Aunque mi vida esté de sombras llena
No necesito amar, no necesito
Yo comprendo que amar es una pena
Y que una pena de amor, es infinito

Y no necesito amar, tengo vergüenza
De volver a querer lo que he querido
Toda repetición es una ofensa
Y toda su expresión es un olvido

Desdeñosa, semejante a los dioses
Yo seguiré luchando por mi suerte
Sin escuchar las espantadas voces
De los envenenados por la muerte

No necesito amar, absurdo fuera
Repetir el sermón de la montaña
Por eso he de llevar hasta que muera
Todo el odio inmortal que me acompaña

Aunque mi vida esté de sombras llena
No necesito amar, no necesito
Yo comprendo que amar es una pena
Y que una pena de amor es infinito

Y no necesito amar, tengo vergüenza
De volver a querer lo que he querido
Toda repetición es una ofensa
Y toda su expresión es un olvido

Desdeñosa, semejante a los dioses
Yo seguiré luchando por mi suerte
Sin escuchar las espantadas voces
De los envenenados por la muerte

No necesito amar, absurdo fuera
Repetir el sermón de la montaña
Por eso he de llevar hasta que muera
Todo el odio inmortal que me acompaña

Detente Sombra…

Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

Sor Juana Inés de la Cruz.

Hoy es un día triste

Hoy es un día triste,
tan triste como ver un ave caer,
caer en picada después de haber volado tan alto,
y que nadie lo note, nadie lo mire descender.

Se ha impactado en el asfalto,
nadie ve como se retuerce dolorosamente,
sufre en silencio, se encoje en sus alitas,
trata de pedir ayuda, la grita desesperadamente,
aunque sabe que nadie vendrá,
se encuentra sola, ahogada en su propio llanto.
Pero está lista y exhala su último aliento,
es su último suspiro de vida,
que se convierte en su despedida.

Hoy es un día triste porque,
pensar en ti me entretiene en el día
pero por las noches me lastima,
me atormenta pensar que yo soy para ti
y tú no puedes ser para mí.
Sentir que te tengo y no te tengo,
saber que eres mío sólo en mis pensamientos,
pero cuando te veo, sé que no sientes lo mismo por mí.

Hoy es un día triste porque me acuerdo de ti,
te veo en mi mente y sé que nunca
sentirás lo mismo que yo siento por ti,
sentir cómo mis entrañas se agitan al mirarte,
sentir cómo mis manos tiemblan al acariciarte,
mi cuerpo se estremece con sólo besarte,
y mis labios se derriten al tocarte,
pero tú… tú siempre eres distante,
no me quieres como yo te quiero a ti.

Hoy es un día triste,
triste porque hoy necesito olvidarte,
hoy es un día triste porque tú no sabes que
he decidido, de mi ser, arrancarte,
regalarte mi última sonrisa
y decirte por fin ¡hasta la vista!

Hoy es un día triste, porque hoy muero por ti,
hoy es un día triste porque esa pequeña ave moribunda,
sencillamente soy yo, despidiéndose de ti.

La Vita

Alice Walker


“Los animales existen en el mundo por sus propias razones. No fueron hechos para el ser humano, del mismo modo que los negros no fueron hechos para los blancos, ni la mujer para el hombre.”

Dos cosas me asombran:”La inteligencia de las bestias y la bestialidad de los hombres…” FLORA TRISTÁN

Un heroico perro callejero arriesgó su vida para salvar a otro que agonizaba en el medio de una autopista de alta velocidad después de ser atropellado.

lealtad_de_perros

………… Y nosotros en cambio:

ut-cong-huynh-0161

jean-marc-bouju-046


Sobre la autora

Más educación, más cultura y menos armas…Mstislav Rostropóvich

“Qui scribit, bis legit”

"el que escribe, lee dos veces"
agosto 2017
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Vivimos en una época en que cada uno exíge estar cada vez más solo, y simultáneamente no se soporta a si mismo…

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